¡Bienvenidos a una nueva entrega de Relatos de Azeroth! El día de hoy continuamos con la historia de Yael, un jóven gilneano que se haya en medio de una carnicería: Gilneas es atacada por huargens salvajes y no hay quien los detenga, en medio de la batalla nuestro protagonista desató su lado más salvaje, ¿será que se está convirtiendo en uno de ellos?

¡Le agradecemos a Yade Ramirez Zenil por permitirnos publicar su historia!

 

La espada de la Luz: Secretos de sangre

por Yade Ramírez Zenil

 

Las horas pasaron, después de mucho ir y venir, rescatar a Krennan Aranas, liberar a Crowley de su prisión y hablar con Cringris, llegamosa la catedral de la ciudad. Ahí se decidiría el destino de la ciudad.

— ¡Aguanten! ¡La manada está retirándose! —grité mientras luchaba.

— ¡¿Qué dijiste?! —exclamó Crowley con una mirada anonadada.

—¡Que se están retirando! —le sonreí mientras me dirigía hacia él.

— No, Yael. Esto no es nada bueno…

De repente, varios huargens atravesaron las ventanas, saltaronencima de las personas y las asesinaron. A mí me miraron sedirigieron hacia mí y me olieron. Crowley les disparó para que no me hicieron nada y uno se lanzó frente a él; sólo pude observar cómo lorasguñó en la cara.Miré la luna llena…y sucedió. De mi piel comenzóa brotar pelo abundante, mi tamaño y musculatura aumentaronconsiderablemente, mi cara se sintió extraña pues todos mis rasgoscrecieron y modificaron, convirtiéndome en un perro másde esas bestias. No sé qué había pasado, ya no estaba controlando mi mente.Mis ojos se volvieron totalmente amarillos y tenía el pelaje negro y gris, ya no era yo.


Todo fue muy trágico, sí. Pero no todo fue de color negro. Ahora concentrémonos en pocos años después de lo sucedido y otros pocos después de que fuera a la caza de Lich.

Estaba en Ventormenta sentado en uno de los bancos públicos frentea la catedral. Tocaba un pequeño artefacto que Rych me regaló hace muchos años, una piedra de obsidiana con forma de punta de flecha. Recordaba mi pasado, cuando era feliz, cuando no tenía por qué preocuparme. “¿Quién soy?”, eso me preguntaba cada día, tratando de buscar una respuesta. Quizás por eso nunca la encontré, porque sólo traté y no lo hice; pero la niebla se dispersó cuando vi una luz hermosa, una mujer de allí, Ventormenta. La miré de lejos y sonreí. Su cabello era corto, le llegaba hasta el cuello, era rubia y su piel caucásica, delgada y de unos pechos considerables.Ella volteó a verme, hizo una pequeña sonrisa y me saludó. Me impresioné mucho, normalmente las mujeres se alejaban de mí o me ignoraban; con suerte podía hacer que me miraran. Se acercó a mí. Yo, nervioso, me limpié el sudor y hacía como si buscase algo en mi mochila. De repente oí su angelical voz hablarme…
— No tienes que ocultar nada —me dijo con una sonrisa.
— ¿Eh? —la miré, levantando mi cabeza poco a poco. Cuando nuestros ojos secruzaron, solté mi mochila tan solo para admirarla— ¿Po…por qué lo dices?
— Porque nos estábamos mirando y de repente “hurgabas” en tu mochila—hizo una risilla.
— Lo lamento, no acostumbro hablar con mujeres bellas como tú.
— ¿Ah? —se quedó mirándome curiosa.
— ¡Perdóname! Fue…sólo un cumplido —dije nervioso.
— No pasa nada —se sentó a mi lado.
— Yael, ¿cierto?
— ¿Cómo sabes mi nombre?
— Muchos hablan porquerías de ti.
— Lo sé.
— Tal vez hiciste algo que los hace sentir como si fueras un monstruo. Apropósito, me llamo Mary —me ofreció su mano sonriéndome.
— Mucho gusto, Mary… —le di la mano y nos saludamos.
— ¿Gustas ira tomar un café, cerveza…?
— Desde luego.
— Bien, vamos en VillaDorada.
Continuará…

Si tú también deseas ser el protagonista de esta sección, no dudes en mandar tu propia historia tal y como se detalla aquí. ¡No importa si nunca antes has escrito un relato, solo ármate de ganas e imaginación y anímate a participa

2 comments

  1. Una consulta donde consigo la primera y segunda parte

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