¡Saludos! Sé que me extrañaron (o tal vez no, no me lo digan) y aquí estoy con un relato propio, uno que tenía guardado en el baúl de “cosas que no se tocan”, un pequeño momento de reflexión de la que fue mi estimada Rillian del Ocaso. Espero les guste, así como también sepan que ando a la espera de sus relatos.

Ocaso Dorado

por Berc’arte

La verde mirada de la somnolienta elfa de sangre apuntó instintivamente al lugar que otrora ocupara su mascota. Solo la punsada de remordimiento le recordó que su estimado Erion ya no volvería a dormirse a sus pies. Resopló, más agotada que cuando se echó a dormir, recordando lo que le había dicho su guardaespaldas.

Estar cerca tuyo siempre ha sido un peligro, él lo tenía incluso más claro que yo.

Lo sabía, ella era el foco, llevaba años desconfiando de todos, dejándose ver ante contadas personas, cambiando de “hogar” con frecuencia… ¿Cuánto más duraría así? ¿Aguantaría un siglo más de aquel estilo de vida?

La respuesta se la dio a si misma, en una risa histérica, desesperada, escondiendo las lágrimas que se había jurado no derramar. Aquella era la única forma en que sabía y quería vivir, poco importaban los años que durara, sus ganas de una vida próspera habían muerto con su hermana hacía más de diez años y no existía magia, élfica u de otra clase, que pudiera sanar un corazón que latía hecho pedazos.

Con desgano, incluso más que el acostumbrado, se quitó la manta de encima y buscó sus ropas. A pesar de su gusto por el oro no era alguien que gustara ostentarlo, al contrario, vestía comúnmente una armadura de malla teñida de verde, asegurándose que tapara cada una de las cicatrices de su cuerpo. Siempre suspiraba al observarse los brazos, repletos de líneas que lo recorrían de principio a fin. De alguna forma, su piel reflejaba su sufrimiento interno. Y su armadura cumplía la misma función que su expresión fría, esconder. Había que esconder las heridas para verse fuerte y respetable, había que esconder el sufrimiento para demostrar la fuerza que se poseía.

Cerró los ojos con calma antes de colocarse las gafas que escondían su mirada. Se colgó el carcaj al hombro y tomó su arco con cuidado antes de salir de aquella pequeña habitación que le servía de refugio. Fuera de aquel lugar no había lugar para debilidades, para lágrimas o heridas que jamás sanarían. Como siempre, se mostraría intimidante y peligrosa, después de todo, ella era la sombra Obsidiana.


 

Si tú también deseas ser el protagonista de esta sección, no dudes en mandar tu propia historia tal y como se detalla aquí. ¡No importa si nunca antes has escrito un relato, solo ármate de ganas e imaginación y anímate a participar!

3 comments

  1. Anónimo

    va odio levear sin embargo e borrado muchos alter siento que le quito empeño a mi main al tenerlos es como una tentación tenerlos a todos ben cuidados tenia 10 solo me quedan 3 una caza una maga y una druida hoy estaba decidida a borrarlos tu relato me animo creo que pagare un cambio de facción a mi cazadora así con nuevos aires mas motivación y dedicar mas tiempo a mi queridos personajes.

    • Bercarte

      Awww, me alegra saber que mi relato te ha inspirado <3 Como altoholica diagnosticada me alegra saber que he salvado a un pequeño de ser borrado jeje

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