¡Volvimos! ¡Volvimos! ¡VOLVIMOS!  Fue un largo tiempo fuera de Mulgore y era hora de volver a presentar todas aquellas maravillosas creaciones de la comunidad que amenizaron nuestra tarde de sábado. ¿Y qué mejor forma de empezar que con un conocido de Relatos de Azeroth? ¡Crónico ha vuelto! Si, ese extraño gnomo que tanta intriga nos ha causado en su pase por esta sección, aunque lamentablemente este será su último capítulo. ¿Conseguiremos descifrar todo aquello que nos ha quitado el sueño?

Le agradecemos a Adrian Leon por volver a participar con nosotros, ¡pónganse cómodos que allá vamos!


 

Los glifos de Crónico – Parte 3

por Adrian Leon

 

Advertencia: Esta historia no afirma la existencia de Dioses Antiguos, evite aventurarse

Antes de la guerra, en los niveles más profundos y fríos de Gnomeregan, dos gnomos rebeldes vuelven a su escondite…

Tervin: ¡Hemos llegado al fin! −Dice con entusiasmo.

Chispa: ¡Sí! Me duele mi espina y las espinas junto a las espinas y las espinas de esas espinas y…

− ¡Lo he conseguido, Cien leyendas de Kalimdor, mi obra definitiva! −Grita alguien desde lo profundo de la vanguardia, con voz chillona y simpática.

Chispa/Tervin: ¡¡Croooniiicooo!! ¡¡Has vuelto!! −Festejan ellos y van soltando alocadamente sus tesoros.

Los dos pequeños muy emocionados corrieron impacientes hacia la cámara central del escondite donde su amigo los aguardaba; este era un lugar gigantesco y sombrío, pero cálido debido a las tuberías de gas que había en todas direcciones. A pocos segundos de su llegada, habiéndose reunido en el centro donde un enorme engranaje averiado hacía de plataforma, Tervin se aproxima con un gran paquete de ropajes y lo deja caer en el medio de los tres.

Tervin: Observa… Esto parece un Nomicón de los que usan los magos para hacer hechizos, lo sé porque he conocido a muchos de ellos… −Dice revelando de entre las telas un libro muy grande que emanaba energías−… Chispa lo ha encontrado en el bosque.

Crónico: De nuevo has estado bebiendo grasa de motor… −Afirma él con tono incrédulo−… Si aún no conoces al manitas siquiera…

Chispa los interrumpe abriendo el gran libro y la primera página se revela para los tres. Aunque cada palabra estaba escrita en un idioma ininteligible, el brillo mágico de las antiguas y maltratadas hojas iluminaba sus ojos de un color vivido, casi parecía que la escritura era traducida dentro de sus pupilas.

Tervin: ¿Los glifos del guardián siniestrado? Chispa di ahora la verdad, ¿acaso lo robaste?.

−Esteee… Yo contemplaba una hermosa bola de llamas cuando este libro calló del cielo sobre mi cabeza… −Responde ella−  También recuerdo dos globos voladores muy opacos y de ellos colgaba una embarcación metálica. A juzgar por la manera en que ardía mientras se precipitaba al suelo, seguramente estaba cargado de gases volátiles.

Crónico: ¡Este libro podría ser invaluable! Aunque parece peligroso al mismo tiempo, no hay que leer ni una letra más.

Inevitablemente los tres inocentes se hicieron adictos a esa lectura, sin haber avanzado de la primera página. Las palabras mágicas desaparecían en el vacío del punto y aparte trayendo consigo más y más párrafos sin sentido, habían sido hipnotizados por una fuerza que usaba el libro como enlace. Los gnomos más débiles de mente, Tervin y Chispa, simplemente se desplomaron; sus ojos se vertían sobre el metal del suelo como mineral fundido mientras la vida los abandonaba. Crónico por otra parte se había adentrado mucho más allá, como si la mente de este ser hubiera resistido tan abominable magia.

El prematuro hedor de sus amigos muertos era sofocante, lo intoxicaba; casi podía sentir las entrañas putrefactas ser aspiradas hacia sus pulmones, como describiendo uno de sus poemas más sicodélicos. Poco a poco una runa profana se reveló en el papel desvaneciendo así su voluntad, tal poder antecedía incluso al rey de los muertos, magia asquerosa proveniente del inicio de los tiempos. Había tanta magia en esa runa que se imprimió para siempre en sus pupilas, sin poder evitarlo sucumbió en un sueño etéreo.

Los cadáveres de sus antiguos amigos drenaron sangre profanada durante incontables días, cada gota que tocaba el libro encendía el inflamable poder de los glifos impresos en el Nomicón. Mientras eso ocurría Crónico soñaba, una luz mística se aparecía en lo profundo de su mente y apaciguaba su dolido espíritu. Él creía que estaba renaciendo con el poder de la luz sagrada, cuando en realidad le comía el alma un ser de proporciones descomunales que se deleitaba desde los rincones más profundos del mundo…

Crónico finalmente despertó, pero ya no era el mismo, la vida lo había abandonado. Se creé que con glifos alzó los cadáveres deformados y malditos de Chispa y Tervin, quienes persiguieron y masacraron a casi toda una campaña… También se rumora que han sido vistos cerca de tabernas como esta, recolectando y profanando sangre para los glifos de su gran amigo.

Dolboc: ¡Dejen de narrar estupideces!… ¡Hics!… ¡Estúpidosh no saben nada! −Gritó muy ebrio y enfadado desde la barra, provocando una trifulca.

Mientras todos se golpeaban indiscriminadamente, un par de pequeños humanoides cojearon muy siniestros hacia el interior de la taberna. Lentamente la mismísima luz del día se extinguía, así mismo los hombres se espantaron hasta que finalmente los vieron, gnomos que se tornaban sin prisa en muertos vivientes. Cuando no hubo más que tinieblas y susurros temerosos, uno a uno se escucharon sin falta, huesos rompiéndose en seco y agudos gritos de dolor.


Si tú también deseas ser el protagonista de esta sección, no dudes en mandar tu propia historia tal y como se detalla aquí. ¡No importa si nunca antes has escrito un relato, solo ármate de ganas e imaginación y anímate a participar!

¡Ups! ¡Nos hemos equivocado!  (¿Es esto lo que pasa cuando dejan un panda a cargo?)

Se ha corregido un error en el título donde hemos publicado erróneamente este capítulo como tercera parte de la serie cuando correspondía ser publicado como continuación del segundo capítulo.

Los pandaren ivolucrados serán severamente castigados.

2 comments

    • Sunhee

      Intermitente pero de vuelta al fin, gracias gnomito 🙂

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