Bitácora del recolector, día 84

Hoy encontré una cartita de esas con las que juegan los niños en sus ratos libres, Hearthstone. La carta era nada mas y nada menos que “Yogg-Saron”, tenia un dragoncillo pintado alrededor de su retrato, supongo es importante en el juego, pero ese no es el punto. En el arte de la carta, esta tiene unos tentáculos que se entiende son del dios antiguo, y eso me recordó una historia de ¿Amor? renegada… No se, sigo pesando que su amor da miedo… En fin, es algo así:

Habían pasado casi 10 años desde que Tvsev Demonspeaker había despertado a la no vida, y a pesar del tiempo, aun no se acostumbraba a sus no sentidos, sus no visiones, sus no poderes (pasar de ser un mago, a un guerrero esquelético no es la mejor de las experiencias), sus no percepciones… Pero en esos 10 años, nunca dejo de pensar que solo una cosa haría agradable su no vida, volver a ¿no sentir? el amor…

Después de la mega fiesta que dio el Príncipe caído por Lordaeron, del antiguo hogar de Tvsev solo habían ruinas, y su ultimo recuerdo de Izleth fueron sus gritos de terror cuando la plaga arraso su casa, mientras él estaba a pocos metros de llegar, el resto fue breve, un dolor punzante en su pecho y los ojos rojos de un cadáver mirando directamente a los suyos, como si quisiera transmitir el placer que sentía al sacar su corazón del pecho con una espada oxidada… Lo curioso, es que no recordaba que se sentía morir… En realidad, ningún no muerto lo recuerda… **Espera que la Reina Alma en Pena nunca lea sus líneas**

Buscar día y noche parecía no funcionar, siempre que creía tener algo, no era más que basura, o los restos de otro de los miles de cadáveres que inundaron Lordaeron en su momento. ¡No podía ser tan difícil encontrar a Izleth!, en el fondo de sus inertes vísceras, sabía que ella estaba ¿no viva? por allí, en algún lugar, esperándolo.

Hasta la no vida cuesta, ¿saben?, y Tvsev tenía que conseguir un par de monedas para sobrevivir… En medio de un trabajo de rutina en Tierras de la peste del oeste, sintió como su alma era atraída a un necrófago en particular, quito su casco, con cuidado de no enredar la cornamenta entre sus huesos, y vio algo que reconocería en cualquier parte, aquel collar que dio a Izleth como muestra de su amor. Parecía que a pesar del tiempo y los horrores que sus cuerpos vivieron, el amor era más fuerte, y aquel collar con la pequeña foto a blanco y negro era la muestra.

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No era idiota, sabía que los necrófagos eran no muertos descerebrados, sin sentido alguno de su vida pasada… Sabía que Izleth solo querría canibalizar la poca carne que colgaba de sus huesos, por lo que acercarse no era opción… La observo desde lejos un buen tiempo, llamo a su huesudo caballo, y partió a gran velocidad hacia Entrañas, algún boticario debería tener una cura para la evolución estúpida de su estado. Mientras galopaba, le fue imposible no traer el recuerdo de sus últimos minutos de vida… Correr a toda velocidad en su blanco corcel teniendo la esperanza de salvar a Izleth de la ola de cadáveres que arrasaban todo a su paso… Si sus ojos aun produjesen lágrimas, en ese camino hacia Entrañas, sus putrefactos pómulos estarían inundados.

Al llegar a entrañas no encontró más que burlas de los insensibles boticarios, pues ¿Qué puede sentir alguien sin corazón? Maldijo a sus asquerosas pócimas, no sin antes recordarles que lo único podrido no era su cuerpo, total, un insulto más, un insulto menos, que tu tumba sea profanada y te levanten de tu otra vida, a otra no vida, no puede ser superado por nada.

Al salir de la ciudad desagüe, no pudo evitar observar la torre de los zeppelines, y una descabellada, pero no imposible idea vino a su cabeza… La no muerte nació en Rasganorte, Rasganorte debe tener respuestas. Emprendió viaje y al llegar, busco entre los lugares más turbios del penetrante frio, no sabía si era día o noche, el cielo estaba nublado todo el tiempo y la niebla, solo lo dejaba ver unos tres o cuatro metros a la redonda. Sin saber dónde estaba, y con reflejos de cansancio (que no eran más que estados mentales de las antiguas funciones de su cuerpo), decidió entrar a una cueva a recostarse un poco… Hasta que un eco en lo profundo le retumbo el cráneo.

Desenvaino sus espadas, y camino despacio a la espera de cualquier mala sorpresa, pero solo encontró un tentáculo… Cuando se acercó lo suficiente, el tentáculo cobro vida rápidamente, y antes de poder tajarlo, este toco su frente. Quien quiera que manejaba ese tentáculo era alguien poderoso, su voz era imponente… La estaba escuchando, muy a pesar de que sus oídos no recibían ninguna onda sonora.

El sujeto al otro lado del tentáculo, leyó sus pensamientos solo con el contacto, sabía que estaba buscando, y no dudo en proponer un trato que sabría iba a aceptar… La conversión de su amada Izleth en un ser consciente pese a su no vida, a cambio de algo importante para él… Sin dudarlo, Tvsev acepto y en menos de nada, el tentáculo se consumió entre el hielo, solo dejando una brillante runa purpura.

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Estaba tan ilusionado en volverla a ver, a sentir, que ignoro completamente su parte del trato… De todos modos, no tenía mucho que dar, escasamente sus espadas y la armadura que tenía puesta.

Al regresar a las tierras de la peste, se encamino a la ubicación de aquel necrófago y vio a lo lejos la silueta de una mujer muerta, de un largo cabello opaco y descolorido, con un brillante collar en medio de sus senos descompuestos… Era ella. Corrió como nunca antes lo había hecho, el viento huía de las púas de su armazón, pero de repente cayó. A menos que las ramas del suelo fuesen carnosas y apretaran sus piernas, las cosas no andaban bien… Su no vista se estaba nublando y la vos de aquella cueva le retumbo en la mente “Tu vida por la de ella, insignificante insecto”, sabía que ese era el final.

Con una sonrisa en el rostro y preparándose para una segunda muerte, se desprendió de su última energía con un grito que se debió oír hasta en el Monasterio Escarlata: “Ko ras Izleth”, luego de eso, un tentáculo quebró su mandíbula al ingresar a su boca, tapo lo que quedaba de su tráquea. Los tentáculos lo arrastraron hacia las profundidades de la tierra donde en otro plano, sería el títere de juegos de Yogg-Saron, sabia que ni Silvanas, la cuasi diosa que velaba por la seguridad de sus “hijos” podría salvarlo de esto… Pese a eso, si alguna vez ese corazón que le sacaron en vida, aun podía latir, donde quiera que estuviese… Justo en ese instante, en contra de cualquier ley natural, lo había hecho.

El visceralico es extraño… No me imagino diciendo “Ko ras” para decirle a Izzy “Te amo”.

2 comments

  1. Alexis

    Hermoso :’)

  2. Morgan

    Muy lindo.

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