¡Hola a todos! Hoy inauguramos una nueva sección en Pastando en Mulgore, una sección donde vuestra participación es esencial porque… ¡queremos conocer vuestras “batallitas”!

Ya casi son 6 años de WoW, y muchos de vosotros estoy segura que llevaréis jugando un buen pellizco de ese tiempo… ¡quizás haya alguno que lleve desde el día 1 del lanzamiento del WoW Clásico jugando!
Y eso supone una cantidad inmensa de horas y de dedicación al juego, donde seguro que habréis tenido más de una anécdota. ¡¡Y queremos conocer vuestras anécdotas!!¡¡Todas ellas!! Las de PvP, las de PvE, las aventuras que corríais con vuestros amigos y coleguillas, anécdotas, sucesos… ¡¡todo!!
De ahí esta nueva sección, El diario del Aventurero; donde queremos que nos mandéis por correo a sergan@pastandoenmulgore.com y/o whila@pastandoenmulgore.com vuestra anécdota, y nosotros la publicaremos aquí, para que esté disponible para todos. Queremos compartir con todos los lectores de PeM estas anécdotas porque estoy segura que muchos habremos vivido alguna similar. ¡Quien diga que jamás se ha comido una babosa de Naxxramas miente como un bellaco!
Para darle mayor énfasis a esta nueva sección, os contaré yo una de mis pequeñas aventuras.
Nos situamos en Naxxramas, pero no en la banda del WoW Classic, sino en la banda de WotLK. Más concretamente, Naxx 10. Aún más concretamente, en el Arrabal de la Plaga, y siendo más precisos, en Heigan el Impuro. Aaaamigos, qué tiempos aquellos con “el del baile”. Ya de por sí Naxx, pese a ser un recicle de la raid del Classic, era una banda muy entretenida. Tenía bosses muy diferentes entre sí, donde incluso en Sapphiron, el precursor de Sindragosa, necesitaba un equipo especial de resistencia a la escarcha… Como digo, ¡qué tiempos!
Por si no os suena Heigan, por si no habéis tenido la inmensa suerte de ir de raid con tu guild y hacer ese boss en los tiempos en que era jodido hacerlo… este boss es conocido como “el del baile”. ¿Por qué? Porque tenía una secuencia de movimientos donde, a la que no supieras moverte, morías. Este boss era cuasi-imposible de hacer de pick-up. Que yo recuerde, de pick up no conseguí tirarlo nunca – siempre hablando de cuando Naxx era la mazmorra más alta disponible en la WotLK, esto es, al principio de la expansión.
Era gracioso el ver cómo prácticamente de un tirón morían 5-6 compañeros de una raid de 10… ¿Wipe? Nop, no tenía por qué.
Esa noche hice récord: unos 20 minutos de boss. Nos plantamos nuestro grupo habitual de raid para Naxx, a ver si por fin caía este boss que se nos atragantaba. Aquella noche parecía que habría más suerte… la gente moría más tarde y no en la primera oleada, cada vez tenían más claro el tema de las llamas del suelo… Hasta El try. Hasta ESE try.
Comenzamos el combate, y lo hicimos bastante bien. En la fase 1, mientras se mueven sólo los melés y los ranged y healers nos quedábamos en la plataforma, sólo murió 1 dps. En la primera oleada no sé qué leches pasó, pero fue una masacre: quedamos vivos sólo el tanque (un dk escarcha), un heal (chamán restauración) y yo (cazador supervivencia). Al 60% de la vida del boss. Y decidimos seguir. Imaginad la tensión que había: nuestros compañeros por TS no decían ni mú para no desconcentrarnos, y por el chat escribían ánimos.
Fueron pasando los laaaaaaaaaaaaaaaaaargos minutos, y ya llegando a aproximadamente al 3% de la vida del boss, se escucha por TS:
- ¡No no! ¡Cuidado que el antivirus me ha saltado y se me ha minimizado el juego! ¡¡CUIDADO QUE NO ESTOOOOOOOOY!!
Era el healer. Sin curas el tanque sobrevivió lo que pudo, pero acabó muriendo. El chamán murió cuando Heigan se teletransportó a la plataforma para la segunda fase y lo dejó frito con la nova esa que hacía. Y yo… yo… bailé. ¡El baile de la muerte! ¡El último baile! Era el momento de la segunda fase y yo procuraba aprovechar todo lo que podía y le daba con todo lo que tenía. Pero eventualmente la fase acabó y el boss vino a por mí. De verdad que lo intenté, de verdad que intenté sobrevivir y darle con todo… pero me mató. Me mató al 1% de la vida del boss. Al maldito 1% de un boss donde habíamos estado 20 min. partiéndonos la cara con él.
Qué frustración… como que cambiamos de boss y nos fuimos a probar a otro porque ni el tank, ni el chamán ni yo queríamos bailar ni un minuto más. Se acabó la “discoteca” para nosotros esa noche.Ya otro día nos cobraríamos las facturas de las reparaciones… y lo hicimos.
Y esta es mi historia personal con Heigan, hace ya 2 años de esto y aún siento la impotencia…
¿Y vosotros? ¿Cuáles son vuestras historias? ¿Vuestras aventuras? ¿Qué momentos épicos – y no tan épicos – habéis tenido?
Recordad mandar todas vuestras historias a sergan@pastandoenmulgore.com y/o whila@pastandoenmulgore.com (sin olvidar el nombre de tu personaje), las seleccionaremos y las publicaremos…¡haremos que éste sea un tomo más de la Biblioteca de PeM!
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